Recorridos por la Serranía de Cuenca

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Por fin pongo algo de Cañete, una población con muchos rincones encantadores. Nunca se si El Postigo, Cañete (Cuenca).jpgintentar condensarlo todo en un artículo o bien ir poco a poco hablando de sus rincones cuando la cámara de fotos se porta bien.

Por lo pronto hoy nos fijaremos en El Postigo, un breve pero verde paseo fluvial que se encuentra en el mismo pueblo y que se ha acondicionado con puentes y pasamanos para facilitar su recorrido. El lugar es muy refrescante y relajante.

El paseo comienza en un indicador al borde mismo de la carretera y después de recorrer el arroyo y visitar su cascada principal lo terminamos en la ermita de la Virgen de la Zarza. Un buen trago de agua en la fuente y volvemos por el interior del pueblo al punto de partida

Nos hemos ido esta vez a Alcalá de la Vega, a 11 kms de Boniches. Dentro de su término nosErmita Alcalá de la Vega.jpg encontramos con el castillo-fortaleza árabe mas antiguo (según muchos) de Cuenca. Al pie del mismo se encuentra la ermita de nuestra Señora del Remedio, todo ello enclavado en un meandro fácilmente defendible del río Cabriel.

Parece ser que fueron muchos los que habitaron esa pequeña península. En http://www.alcaladelavega.com se dice:

“Alcalá de la Vega (Cuenca) por su posición, situada en las estribaciones meridionales de los Montes Universales, en la llamada Serranía Baja conquense, a muy poca distancia de la Cruz de los Tres Reinos, mojón trifinio de Aragón, Valencia y Castilla, bañada de Norte a Sur por el río Cabriel, guarda una rica historia.

Los orígenes del enclave se pierden en la lejanía del tiempo. Existen vestigios ibéricos, romanos, visigodos y árabes: El Castellar, Tesoro Lucas, Corral Redondo, Cañasáez, la Virgen…., unas seculares ruinas pregonan una antigüedad todavía sin establecer, restos de calzadas romanas hace pensar en la XXXI Vía Romana o Camino de Antonino, que seguía desde Iniesta el cauce del río Cabriel; tumbas y estelas funerarias visigodas aseguran un asentamiento entre los Siglos IV y VIII.”

Sin H, no es un error, es su nombre. No me queda claro a que término municipal pertenece, pero La Alconera.jpgestá muy cerca de Tragacete. El acceso atraviesa bosques donde predomina el pino albar o pinus sylvestris, cruza arroyos y prados, en definitiva se trata de un regalo para los amantes de la naturaleza.

El refugio se encuentra situado en un pequeño prado con una fuente al lado. Tiene chimenea, mesa y literas y una curiosa inscripción en una piedra que invita a conservarlo y hace mención a aquellos que no parecen merecedores de disfrutarlo, a los que les da un apropiado adjetivo. Se encuentra abierto, circunstancia que esperamos se mantenga durante mucho tiempo, así como el excelente estado de conservación del mismo.

Es perfecto para mochileros y como punto de partida para esta zona de la sierra.

1298 metros, no estamos hablando de una altura prodigiosa. Pero esa peña sorprende a todo aquel la tabarreña.jpgque desde la antigua carretera que une Boniches con la nacional Cuenca-Teruel se encuentra a la izquierda con una roca que en ocasiones está semioculta por la niebla y que siempre destaca por su color rojizo por encima del intenso verde del pinar.

Si desde abajo despierta el interés del paseante, una vez arriba la sorpresa es aun mayor. Desde ese punto la vista es soberbia, se pueden apreciar muchos lugares con una perspectiva que como no han aprovechado desde antiguo numerosas aves tal como atestiguan las manchas blancas que pintan algunos recodos de la peña. Son sus excrementos que a lo largo de muchos años has delatado sus lugares preferidos para otear el pequeño valle o fabricar sus nidos. La erosión ha resquebrajado la roca formando numerosas grietas y recodos que, al margen de embellecer el lugar, sirven de refugio a las aves.

El acceso no es aconsejable para turismos, mejor subir a pie desde el mismo Boniches. En 4×4 podemos llegar hasta una distancia de unos 200 metros, pero es aconsejable dejar el coche en el último claro y hacer andando el repecho final.

Actualmente parece que los buitres leonados vuelven a colonizar la roca aunque por el momento de forma tímida. Seguramente si nos acercamos en silencio, molestando lo menos posible, es fácil que sorprendamos a algún buitre que espera una buena térmica para volar o que simplemente disfruta de los rayos del sol.

Ya estamos otra vez admirando pinturas de antepasados nuestros con una antigüedad que podría llegar hasta los 12.000 años. Esta vez es en Henarejos, pueblo de la serranía baja conquense con algo menos de 400 habitantes coronado por una interesante torre defensiva. El acceso a las La Cueva del Tío Modesto.jpgpinturas es recomendable hacerlo andando por lo menos en sus últimos 1000 metros pero no tiene pérdida, está perfectamente señalizado utilizando en ocasiones aperos que recuerdan tiempos pasados. El entorno vuelve a ser un pinar de Rodeno, areniscas rojizas, brezos y jarales, algo que se da frecuentemente en abrigos de estas características.

Mucho puede decirse de este abrigo rupestre, pero como hay bastante escrito sobre el tema he escogido algunos fragmentos del autor José Francisco Dimas Nuñez, quien lo tiene publicado en http://perso.wanadoo.es/pepesaiz/art3.html.

“Es un panel figurativo, de 100 por 80 centímetros, en el que se mezclan personajes reales, en trazo lineal, con una clara actitud venatoria, realizada sobre unos esquemas figurativos con clara simbología ritual -hombre/mujer- en tonos ocres, marrones y rojizos. En su parte derecha e inferior se halla descascarillado, no sabemos si por las inclemencias del tiempo o por la mano del hombre, ya que por el vértice superior aparecen unas líneas rojizas y se pierde la continuidad del cuadro por debajo de una fila de hombres y mujeres. En la porción inferior e izquierda, hay una silueta rojiza y amorfa que destaca sobre el blanco del fondo: un gran ofidio, un jabalí, un oso…?. En el centro, las tres figuras principales del abrigo: una cabra herida dando el último salto, en los estertores de la agonía; a su izquierda, las ancas de otra cabra humillada y cayendo muerta por las flechas de los guerreros. Guerreros que, situados en la parte superior, lanzan flechas, se arrastran en actitud de sorprender a los cérvidos y, uno de ellos, con el gorro ibero, sus genitales al aire y los brazos en cruz, sostiene runa honda en su mano derecha. Debajo del ciervo de la derecha, se aprecia el desconsuelo de la muerte en un guerrero caído y sin aliento, mientras otro cazador por detrás, tiene extendido el brazo izquierdo sujetando el arco y con el brazo derecho tensa la cuerda dispuesto a disparar. Seguramente una parte de la pintura se debió realizar en la primavera, cuando los ciervos han perdido la cuerna (desmogue). Una Z invertida parece un hombre en actitud orante y el resto, líneas quebradas con un punto central, hombres y  mujeres formando corro, prototipo del arte figurativo – ¿festejan el éxito de la cacería o hacen corro para recibir a los cazadores, o…?. También el guerrero situado en el centro de la imagen, por encima de la cabra herida, parece que ha resultado herido, porque tiene la pierna derecha doblada, con la rodilla en tierra, las manos apoyadas en el suelo abandonadas.panel figurativo

Se puede decir de todo en cuanto a las formas, y la imaginación puede volar para situar esta escena entre los ritos religiosos, la celebración del buen resultado de la cacería o la tristeza por la muerte de dos guerreros.

En el Paleolítico Superior (45.000-9.500 años antes de Cristo) se inventan el arco y las flechas. A partir de ese momento empieza la cultura de la caza y se empiezan a ver, en los abrigos del Levante, representaciones de la misma. Su datación es posterior a las del Norte español (los animales allí representados son de épocas anteriores y aparecen en cuevas profundas de hasta un kilómetro de galería). En el Mesolítico, el clima es más benigno, han desaparecido las glaciaciones, el ambiente es más húmedo y hay más hierba, por lo que la fauna cambia de localización; aparecen el ciervo y el jabalí y los équidos empiezan a domesticarse. El hombre pastorea y caza y, aunque ya empieza a construir viviendas rudimentarias, sigue usando las cuevas para protegerse de las inclemencias del tiempo. A partir de ahí, desde los 9.500 años a. C., podemos situar la realización de estas manifestaciones del arte, como señala la identidad del hombre primitivo. Por las características de la representación del panel referenciado, se puede hablar de un primer artista o grupo de artistas, que plasmó su realidad esquemática con figuras estilizadas a las que se añadieron, en una época posterior, ciervos, cabras… y guerreros/cazadores, llegando a formar un delantal de belleza impresionante.”

Añadir que los propios paneles informativos complementan sobradamente esta información, animaros a visitarlos.

Cerca de Boniches en dirección a Teruel cruzando el rincón de Ademuz, ese pedacito de Estrecho del Ebron.jpgValencia por razones históricas pero en el que se aprecia mas influencia turolense que valenciana, entramos dentro del municipio de El Cuervo, encantador pueblecito perteneciente a Teruel.

Resulta curioso que este pueblo no tenga comunicación decente con los más cercanos de su provincia y que por contra comparta servicios como la recogida de basura con sus más allegados vecinos valencianos de Ademuz, con los que comparte desde antiguo unas relaciones excelentes.

En este caso vamos a destacar uno de esos senderos que sorprenden por la pureza de su recorrido y en el que es posible disfrutar de una naturaleza salvaje mezclada con el esfuerzo de los que han acondicionado el sendero de una forma verdaderamente admirable en esta ocasión. Destacar los paneles informativos, las pasarelas de madera y metálicas y en general la ausencia de basura por su recorrido.

Las Cabezas, dos picos principales y uno menor que también podemos llamar Cabeza, rondando los 1400 metros de altitud. No es la altura lo que les da su importancia, es la visibilidad las cabezas1.jpgque desde allí se puede disfrutar. Circunstancia aprovechada por los servicios de vigilancia forestal para observar desde este lugar privilegiado los alrededores de los picos.

En los días claros son varios los pueblos que se ven por el horizonte. Reillo, y Carboneras donde acaba el mar de pinos. Campillos al otro lado, al límite del Rodeno. El pico conocido como el Telégrafo (Cuerda en los mapas) al frente. El castillo del Saladar y el río Cabriel debajo. La cabeza de Don Pedro, el mas alto cercano y otro mirador privilegiado, al noroeste coronado con las antenas que serán necesarias, pero le quitan “señorío” al paisaje Y por supuesto casi todo el término de Boniches con sus rincones mas curiosos vistos desde arriba.

Resulta chocante la caseta forestal en un lugar donde las tormentas de verano pueden ser tremendas. Hay que romper una lanza por esos vigilantes de ambos sexos que cuando “sopla” y caen rayos por todos lados, aguantan como jabatos hasta que amaina el temporal.

Atentos a la última rampa si subimos en vehículo. Y si llueve, lo dejamos para otro día.

Otra vez en Boniches volvemos a encontrar un paraje amable, de fácil acceso y que invita a lael agua baja marrón despues de las lluvias meditación y la melancolía. El río Cabriel aprovechando un desnivel del terreno se divide en dos “brazos”, permitiendo que tres molinos se aprovecharan de la fuerza natural del agua para desarrollar sus funciones.

Manso y tranquilo en verano, torrencial e impetuoso cuando llueve, el Cabriel es siempre digno de ser admirado. Un agradable paseo desde el pueblo apto para todos los públicos.

Seguimos recorriendo la sierra, esta vez por Valdemoro. Por su término cruza el Guadazaón Cascadas de la Balsa en primavera 2010y vertiendo sus aguas al mismo este capricho de la naturaleza. Una “balsa” natural, un nacimiento que vertiendo sus aguas por rocas calizas forma un conjunto de cascadas de singular belleza. La foto de estas heladas la hemos “robado” de la propia página web del pueblo.

Desde el pueblo preguntando a cualquiera nos indicarán como llegar, ya que el camino esta debidamente señalizado.

El río Cabriel se convierte otra vez en protagonista. A su paso por Pajaroncillo, con sus aguas puente romanoenriquecidas con el río Mayor, en algunas épocas del año resulta hasta navegable para piraguas monoplazas. Paraíso de pescadores, a lo largo de su recorrido nos regala la vista con escenas de incomparable belleza. Su vegetación de ribera de colores cambiantes según la estación del año en la que nos encontremos mezclada con el pinar y primero las rocas rojas ferruginosas para pasar a las calizas talladas por el tiempo convierten el recorrido en un disfrute para la vista.

Numerosas sendas usadas preferentemente por pescadores recorren ambos márgenes del río. Nosotros hemos elegido una sencilla de acceso y de unos paisajes espectaculares incluidos el coloquialmente llamado puente romano, el antiguo molino y minicentral eléctrica después y la presa de la que se abastecía el mismo. Una inscripción en el puente si se busca habla de una construcción llevada a cabo por el Convento Santa Cruz de Carboneras (Dominicos).

Esta ruta tiene el valor añadido de poder tratarse de una antigua calzada romana en su paso del Cabriel a tierras de Villar del Humo.

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